AYALA, HIJA DE TROYA

La historia de Ayala es viaje. Una travesía a lo largo del tiempo donde una niña va dejando atrás un mundo infantil, que el espectador ve a través de los ojos de Ayala, hacia la crudeza de la madurez, donde el espacio va poco a poco quedándose sin elementos, y donde vemos lo complicado que resulta enfrentarse a los que están por encima cuando se pierde la ilusión y las ganas de luchar. Precisamente las mismas ganas e ilusiones que cuando somos pequeños. 

Puesta en escena

En esta ardua tarea son imprescindibles los espacios, cargados de significación y sentido. El juego de luces, acompañado con el juego de los actores con el elemento escenográfico: las cajas, generan escenas únicas e impactantes. 

Yo solo quería contar todas las historias, que no quedase ninguna en el tintero. Quería que ninguna se perdiese, no quería olvidar porque olvidar significa dejar morir, no recordar el tono de una voz, el brillo de unos ojos, el tacto de las manos, hasta el detalle más insignificante de ellas está lleno de vida. 

¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar